Dos personas revisan un acuerdo junto a un portátil y una balanza; texto «Inteligencia artificial y Justicia: decidir y acordar».

La inteligencia artificial y la Justicia necesitan una conversación que combine innovación y garantías. La entrevista al magistrado Alfonso Peralta publicada en IDEAL el 7 de octubre de 2026 plantea una preocupación esencial: cómo aprovechar esta tecnología sin entregar a una máquina la responsabilidad de juzgar. Compartimos esa cautela. También su voluntad de superar una digitalización que, en demasiadas ocasiones, cambia el soporte sin revisar el procedimiento.

Desde la Escuela de Pensamiento DEIUS proponemos ampliar la pregunta. Además de estudiar cómo puede ayudar la inteligencia artificial a los tribunales, necesitamos investigar cómo puede facilitar que las personas comprendan sus controversias y construyan soluciones jurídicamente seguras.

La Justicia se juega también antes de la sentencia.

Una discrepancia contractual puede esconder expectativas incompatibles, información incompleta o dificultades de cumplimiento. Si toda esa complejidad se traduce inmediatamente en posiciones enfrentadas, perdemos posibilidades de intervención. Comprender el conflicto permite decidir qué respuesta necesita: negociación, asesoramiento, protección urgente o decisión judicial.

Por eso nuestro punto de partida es el triaje. Hay asuntos adecuados para una negociación digital y otros que requieren una intervención distinta. La existencia de vulnerabilidad, desequilibrios graves o necesidades de protección impide tratar la automatización como una receta universal.

Ayudar a decidir y ayudar a acordar

Conviene distinguir funciones.

En un procedimiento judicial, la decisión corresponde al órgano investido de potestad jurisdiccional. En un proceso autocompositivo, la solución depende de la voluntad de las partes, dentro de los límites legales.

Una IA puede ordenar información, identificar coincidencias, señalar cuestiones pendientes o formular alternativas. Ninguna de esas operaciones convierte su propuesta en consentimiento.

Imaginemos una factura impagada. La empresa acreedora quiere cobrar; la deudora reconoce parte de la deuda, discute una prestación y atraviesa una dificultad temporal de liquidez. Una herramienta puede ayudar a separar los hechos admitidos de los controvertidos y a explorar calendarios de pago. Pero las partes necesitan comprender las consecuencias y decidir si aceptan; los profesionales deben poder revisar la viabilidad y legalidad de lo propuesto.

La calidad de esa intervención no se mide únicamente por la rapidez. Importan el equilibrio del procedimiento, la comprensión del acuerdo y la posibilidad real de cumplirlo.

Supervisión humana: capacidad para cambiar el resultado

La supervisión humana necesita contenido.

Si quien revisa carece de tiempo, información o capacidad para rechazar una recomendación, su intervención puede convertirse en una formalidad. La apariencia de precisión de un sistema tampoco acredita que haya interpretado bien los documentos o identificado correctamente el Derecho aplicable.

Proponemos una supervisión que permita comprobar fuentes, detectar omisiones, corregir inferencias e interrumpir el proceso cuando resulte necesario. En negociación, además, debe conservarse la libertad de rechazar una propuesta sin que la autoridad aparente de la herramienta se convierta en presión.

La IA propone; las personas deciden. Ese principio exige diseño, recursos y formación.

Transparencia en el uso judicial de la IA

La entrevista sostiene que la firma del juez expresa su responsabilidad y resta importancia a comunicar el empleo de IA. Aquí consideramos necesario introducir un matiz.

El secreto de la deliberación y la información sobre una herramienta tecnológica protegen bienes distintos. No hace falta revelar todo el razonamiento interno de un juzgador para preguntarse si un sistema ha intervenido materialmente en el análisis de un caso.

El Reglamento europeo de IA contempla obligaciones de información para determinados sistemas de alto riesgo que toman decisiones o ayudan a tomarlas respecto de personas físicas, así como un derecho de explicación en ciertos supuestos. La aplicación concreta requiere examinar el sistema, su función y las disposiciones temporales pertinentes. Por ello, no resulta sólido descartar la relevancia de informar únicamente porque exista una firma humana (Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea, 2024, arts. 26.11 y 86).

Nuestra propuesta es que la transparencia sea proporcional a la incidencia de la herramienta. Corregir la ortografía de un documento y analizar elementos que influyen en una decisión requieren evaluaciones diferentes.

Garantías para la resolución alternativa de conflictos

Esta exigencia nos incluye.

El anexo III.8.a del Reglamento europeo contempla determinados usos de IA en resolución alternativa de litigios. El considerando 61 explica su conexión con la protección de derechos y con resultados que producen efectos jurídicos para las partes. La clasificación exige examinar la finalidad y las condiciones del sistema; la etiqueta “negociación” no lo exime automáticamente de obligaciones (Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea, 2024).

Una Escuela de Pensamiento debe aceptar ese contraste sobre sus propias propuestas. La innovación responsable necesita evidencia que permita conocer cuándo funciona, para quién y bajo qué condiciones.

Privacidad y trazabilidad de los acuerdos

La confianza digital necesita privacidad y trazabilidad.

Debemos reducir los datos expuestos, limitar accesos y conservar únicamente lo necesario. Al mismo tiempo, cuando corresponda, debe poder acreditarse quién participó, qué documento aceptó y cuándo lo hizo.

Una firma, un sello de tiempo o un mecanismo de integridad pueden aportar evidencia sobre aspectos concretos del procedimiento. No demuestran por sí solos que el contenido sea justo, que el consentimiento esté libre de vicios o que el acuerdo resulte ejecutable. Esa distinción evita convertir una garantía técnica en una promesa jurídica excesiva.

Medir el acceso a soluciones

La entrevista acierta al reclamar mejoras operativas. Desde DEIUS añadimos una exigencia: evaluar sus consecuencias.

¿Cuánto tarda una persona en obtener una solución? ¿Qué coste soporta? ¿Comprende lo que acepta? ¿Se cumple lo acordado? ¿Se preserva una relación valiosa? ¿Puede acudir a un tribunal cuando lo necesita?

Un procedimiento sin acuerdo puede haber delimitado el conflicto. Uno con acuerdo puede haber producido una solución inviable. Necesitamos indicadores que distingan esos resultados.

La aportación del magistrado merece una conversación seria. Su defensa de la responsabilidad humana converge con nuestros principios. Nuestra invitación consiste en extender ese compromiso al conjunto del recorrido del conflicto.

Los tribunales deben disponer de mejores herramientas. Las personas, también.

La pregunta que proponemos al foro de la Escuela es esta: ¿cómo diseñamos sistemas que ayuden a decidir mejor, negociar con libertad y acreditar lo sucedido, preservando el acceso a la jurisdicción?

La transformación de la Justicia empieza cuando aprendemos a formular mejores preguntas sobre los conflictos que queremos resolver.

Escuela de Pensamiento del Instituto DEIUS de Paz

Fuentes

García-Trevijano, P. (2026, 7 de octubre). «La inteligencia artificial no puede sustituir nunca la labor de un juez» [Entrevista a Alfonso Peralta]. IDEAL, p. 10, edición Granada.

Instituto DEIUS de Paz. (s. f.). Escuela de Pensamiento: Guía I y principios.

Parlamento Europeo y Consejo de la Unión Europea. (2024). Reglamento (UE) 2024/1689. Considerando 61; artículos 26.11 y 86; anexo III.8.a.

Dos personas estrechan sus manos sobre un acuerdo; texto «La IA propone. Las personas deciden».

Una conversación abierta desde DEIUS

¿Qué garantías consideras imprescindibles para utilizar inteligencia artificial en la resolución de conflictos? Te invitamos a aportar argumentos y experiencias en la Escuela de Pensamiento DEIUS.

Este artículo es informativo y no sustituye el asesoramiento jurídico de cada caso.

Sigue leyendo en el blog de DEIUS

Para seguir

Si quieres explorar cómo usar la inteligencia artificial en la resolución de tus conflictos, con supervisión humana y decisión de las partes, puedes solicitar un diagnóstico en deius.io.

Las decisiones siempre son tuyas.

Sobre el autor

Francisco Prieto es Director de Comunicación y Marketing (Dircom) de DEIUS Smart Resolutions, plataforma pionera en resolución digital de conflictos (DSR) y MASC online en España. Especialista en contenidos para el sector legal (Social Media Marketing y SEO), es redactor del blog #EspacioTIC en Law&Trends y de contenidos técnicos y jurídicos para plataformas digitales y editoriales. Ganador del Premio AMMI 2015 al mejor blog de mediación (A Mediar Granada) y Medalla al Mérito Profesional.

Nota de transparencia: el contenido de este blog se crea bajo la dirección de nuestro director de comunicación, con Claude AI como copiloto de DEIUS.

Deja una respuesta

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles. https://deius.io/politica-de-cookies