Confidencialidad IA MASC: así protege DEIUS los datos personales antes de que cualquier sistema de inteligencia artificial los procese.
Cuando dos partes deciden negociar un conflicto a través de una plataforma digital, comparten algo más que sus posiciones: comparten datos personales, documentos, cifras económicas y, a veces, información especialmente sensible. La pregunta que cualquier usuario debería hacerse antes de dar ese paso es sencilla: ¿qué pasa con esa información una vez entra en el sistema?
Qué exige la ley sobre confidencialidad en los MASC
La Ley Orgánica 1/2025 no deja este punto a la improvisación. Su artículo 9 impone un deber de confidencialidad sobre todo lo tratado durante el intento de solución: ni las partes ni quienes intervienen pueden utilizar esa información fuera del propio procedimiento, y lo compartido durante la negociación no puede, con carácter general, emplearse después en un proceso judicial. Es una garantía pensada para que las partes negocien con franqueza, sin miedo a que sus propias palabras se usen después en su contra.
El reto añadido de incorporar inteligencia artificial
La duda lógica es qué ocurre cuando, además de las personas, interviene un sistema de inteligencia artificial que procesa esa misma información para ordenar propuestas o facilitar la comunicación. La lectura más exigente del art. 9 —la que compartimos— extiende la exigencia de confidencialidad IA MASC también al tercero no humano: si una IA participa en el proceso, debe quedar sometida a las mismas garantías que cualquier persona que interviene en una negociación.
Confidencialidad IA MASC en DEIUS: anonimizar antes de procesar
En la práctica, esto se traduce en una regla operativa muy concreta: los datos personales se anonimizan antes de cualquier llamada a los modelos de lenguaje que dan soporte a la plataforma. Nombres, identificadores, datos de contacto y cualquier variable sensible se tratan de forma separada del contenido sustantivo de la controversia, conforme a los principios de minimización de datos del RGPD, de manera que la IA trabaja sobre la información necesaria para ordenar propuestas y facilitar el diálogo, sin necesidad de exponer la identidad completa de las partes al sistema.
Esta capa de anonimización cumple una función doble: reduce el riesgo de que variables sensibles —origen, situación económica, género— condicionen de forma indebida las propuestas que el sistema ayuda a generar, y limita la superficie de exposición de datos personales frente a terceros proveedores de tecnología.
Retención cero: lo que no se guarda, no se puede filtrar
El segundo principio que aplicamos es la retención cero: la información tratada por los modelos de lenguaje no se almacena más allá del tiempo estrictamente necesario para generar la respuesta correspondiente. No se construyen perfiles, no se reutiliza el contenido de un expediente para entrenar sistemas ni se conserva la información fuera del propio expediente del caso.
Por qué esto debería importarte, seas parte o profesional
Para quienes acuden a un MASC buscando una solución antes de judicializar un conflicto, la confidencialidad no es un detalle técnico: es la condición que hace posible negociar con honestidad. Y cuando la tecnología entra en ese proceso, la pregunta relevante no es si la IA puede ayudar —ya hemos hablado de cómo puede ayudar sin sustituir a las partes— sino en qué condiciones lo hace. La confidencialidad IA MASC en DEIUS es clara: ninguna información sensible llega a un modelo de lenguaje sin pasar antes por una capa de anonimización, y nada se conserva más tiempo del necesario.
Si estás valorando iniciar una negociación asistida y quieres saber cómo se protege tu información durante el proceso, en Así funciona DEIUS explicamos paso a paso el recorrido completo de un expediente.
